Cambios

Cada vez que se acerca un nuevo año comienzan también los lamentos internos por todas esas cosas que, hace justamente un año, nos proponíamos cambiar, y que volveremos  proponer en unos días, porque somos así y porque necesitamos esas esperanzas para vivir y para ser. El problema de los cambios viene cuando se convierten en una obsesión, no sólo nuestra, también de los que me conocen, o creen conocerme, y entonces los propósitos pasan a ser ciudadanos de ese limbo particular en el que almacenamos lo que por más que nos empeñemos seguirá siendo así por mucho tiempo.

Y, sin embargo, todo cambia a nuestro alrededor. Muchas veces tantos cambios me enuelven en una espiral que marea mis sentimientos, hasta el punto de evitar el cambio, haciéndome conservador y, por tanto, frágil, porque no hay mayor fragilidad para la vida de uno que lo estático y permanente. Cuando nuestro  miedo ha acabado venciendo nos agarramos a un pasado que siempre fue mejor, o proponemos futuros de apariencia pero que sólo representan el inmovilismo. A modo de ejemplo, léase el mensaje de Benedicto XVI por el nuevo año.

Nuestra perla de hoy es sobre el cambio, porque tomarse en serio la propia vocación, ponerse a la escucha de la Palabra, exige ponerse en camino… y cambiar, manteniendo como único principio inmutable el amor, no las tradiciones, ni las palabras, ni siquiera los principios morales, sólo el amor. Con las palabras del poeta chileno Julio Numhauser te deseo un 2012 lleno del Amor que nunca cambia.

Cambia lo superficial
Cambia también lo profundo
Cambia el modo de pensar
Cambia todo en este mundo

Cambia el clima con los años
Cambia el pastor su rebaño
así como todo cambia
Que yo cambie no es extraño

Cambia el más fino brillante
De mano en mano su brillo
Cambia el nido el pajarillo
Cambia el sentir un amante

Cambia el rumbo el caminante
Aúnque esto le cause daño
Y así como todo cambia
Que yo cambie no es extraño

Cambia todo cambia…

Pero no cambia mi amor
Por más lejos que me encuentre
Ni el recuerdo ni el dolor
De mi pueblo y de mi gente.
Lo que cambió ayer
Tendrá que cambiar mañana
Así como cambio yo
En esta tierra lejana.
Cambia todo cambia…

Y como regalo de fin de año, el mismo texto en la maravillosa voz de Mercedes Sosa: